miércoles, 25 de abril de 2018

NoctamBully


Hace tiempo me enseñaron a relajar el cuerpo. Primero era por zonas, poco a poco, hasta que todos los músculos estaban relajados y el sueño se apoderaba de mi. Con el tiempo aprendí a hacerlo de una sola vez, desconectar el cuerpo y quedar dormido en muy pocos minutos.

Últimamente me ha venido ocurriendo lo contrario, que en medio de la noche mi cuerpo se conecta con la misma facilidad con que lo desconecto. Con ello salgo del sueño y no puedo volver a él durante media hora, una hora, a veces más. No sé porqué ocurre. Lo achaqué al exceso de café, aunque nunca me había afectado con anterioridad. Dejé de tomar café pasadas las tres de la tarde salvo días puntuales. El enigmático despertar desapareció...

Me acabo de despertar. Dos horas de sueño. No recuerdo qué, sólo sé que ha sido un buen sueño. De repente mis ojos se abren de par en par, noto mi cuerpo reactivarse, ganar temperatura, aumentar mi ritmo cardiaco.
–No, hombre, que quiero seguir durmiendo.
–Calla.
–Pero hay que dormir que quiero madru...
–¡QUE TE CALLES!
Un bully, un niñato como se decía antes de que se popularizace el nuevo término, se ha apoderado de mi vigilia. Hago lo que me decían de niño, ignorarle. Él, dueño de mi cuerpo y de mi mente se pone a hacer planes para el día siguiente.
–Podría quedar bien. De ahí sale un texto y un audio... ¡no, mejor un vídeo! Abro el OBS y preparo una escena nueva. Primero la webcam, en una esquina y con poca luz, como si fuese de noche. Lo haría sin peinarme para enfatizar esa sensación y con tono de voz medio-bajo. A la derecha el texto, verde sobre negro con el JDarkRoom, que hay que sacarle partido de vez en cuando. Y en el hueco que quede bajo la webcam... el título, en vertical y con alguna tipografía llamativa. Y se llamará... ¡NOCTAMBULLY!

Mientras Noctambully está a lo suyo, creando en un ordenador imaginario, yo me pongo a intentar volver a desconectar el cuerpo, a tratar de forzar el sueño.
–¡JA, que te lo has créido! Ahora soy yo el que manda –dice mientras levanta mi rodilla derecha. Mi pierna queda flexionada, un permanente punto de tensión. Acto seguido me mete en un sueño.

Estoy en un sofá, tumbado de lado. Sobre una pequeña mesa tengo un portátil y busco un par de escenas en concreto de una serie, sin mucha suerte. Miro mi pierna derecha. En algunos puntos se amorata. Al tocar lo amoratado sale un líquido blanco, ¿pus?, seguido de sangre. Hay un rollo de papel cerca. Limpio la sangre pero salen más zonas amoratadas, más líquido blanco, más sangre. Finalmente cesan las hemorragias. La pierna está intacta, no he sentido dolor alguno, pero el rollo de papel casi está agotado y parte de la sangre ha manchado el sofa y los cojines. Fermoso panorama.

Me despierto. En mi cabeza suena "Let me hear you scream" de Ozzy Osbourne. Me mete en otro sueño, muy breve, sin imágenes. Madison Sterling, aspirante a cantante, escribe una carta a sus familiares prometiendo suicidarse y luego mudarse a un lujoso piso en Madison Avenue, New York. Sólo cumple lo primero.

Vuelvo a despertar. Ozzy sigue gritando dentro de mi cabeza. Le doy una patada a la manta quedando destapado.
–Vaya, parece que he recuperado el control, o al menos parte de él.
Caigo en la cuenta de que la pierna flexionada y la del sangriento sueño son la misma. Pienso qué hacer, si levantarme y tomar un poco de agua serviría de algo. No lo hago. En su lugar me quedo pensando nuevamente en de que lado está mi subsconciente. Lo tenía por aliado, pero me acaba de hacer pasar un muy mal rato. ¿Por qué no podía ofrecerme un sueño como el de la noche anterior? Uno profundo... y porno. Muy profundo y muy porno.
En mi cabeza Ozzy termina su canción. En su lugar empieza a sonar "Serenity" de Charon. Del Noctambully no sé nada más, ya no parece estar aquí. No me importa. Un sueño agradable me está llamando. No le hago esperar.


Audiovisual, texto e imagen de Álex Ruiz

martes, 17 de abril de 2018

¿Hilo de 40 tweets?

Mi página de inicio en Chrome es Tweetdeck, y más de una vez se queda ahí abierto en la pantalla secundaria. De vez en cuando lo veo de reojo, leo algo rápido y vuelvo a lo que esté haciendo, mas hace poco me sorprendió ver esto:


WHAT? ¿Hilo de 40 tweets? Y además la introducción que pueden ser otros 6-7 tweets más. Me puse a echar cuentas. Los tweets pueden tener como máximo 280 caracteres, con lo cual sale un texto de 11.200 caracteres. Vamos a dar por hecho que no se aprovechan al máximo y que por término medio se acaban usando unos 260. Serían unos 10.400 entonces (sin contar con la introducción).

Riot Games publica de vez en cuando relatos en la sección Universo de su juego League Of Legends, indicando el tiempo medio de lectura. Me puse a hacer cálculos ahí también y resultó unos 1380 caracteres por minuto como velocidad de lectura media.

10.400/1.381=7,53. Siete minutos y medio para leer el hilo de 40 tweets. Siete minutos y medio dándole al dedo, a la rueda del ratón o a la tecla de avanzar página para poder leerlo. ¿Qué sentido tiene eso?

Me parece un completo absurdo. Si se quiere compartir un texto interesante y medianamente extenso es mejor ponerlo en un sitio de fácil lectura, léase blog, léase nota de Facebook, léase revista online que trate ese tema y le interese publicar ese texto, pero NO en una eterna y estrecha columna de pequeños párrafos que no ofrece la más mínima ventaja para el lector. Ofrece incomodidad, y eso, por muy interesante que sea el texto, no es algo que agrade.


martes, 10 de abril de 2018

¿Las reglas del escorpión?

Cada vez que tomo un libro entre mis manos voy directo a la maquetación. Veo primero cómo está hecho, el continente, y luego voy al contenido. ¿Deformación profesional?

Hace un par de días me llegó Las reglas del escorpión de la escritora estadounidense Erin Bow, una novela comprada un tanto (bastante) a ciegas. En la contraportada hay grabado un circuito de placa base y la siguiente breve sinópsis:

¿QUÉ SACRIFICARÍAS POR LA PAZ MUNDIAL?
En un futuro sin guerras, dominado por la inteligencia artificial, si obedeces, sobrevives.
Pero sólo vive aquel que rompe las reglas.
Y el mañana aún no está escrito.

Echándole un rápido vistazo como dije antes veo dos cosas que no me gustan:
1. Tiene 31 capítulos (más un breve prólogo). Cada capítulo tiene un título. No hay índice por ninguna parte.
2. El título original es The Scorpion Rules. ¿No se debería traducir como El Escorpión gobierna? Porque para Las reglas del escorpión sería The rules of the scorpion. Nada más que por el texto de la contraportada entiendo que el Escorpión es la inteligencia artificial que gobierna en el futuro.

Como son 31 capítulos se me ha ocurrido ir leyendo un capítulo cada día a partir del 1 de mayo. Al terminar haré una reseña si procede (si ha sido un truñaco de libro pues no, os lo ahorro) y comentaré si la traducción del título y del resto del libro es la apropiada.

Por ahora sólo he leído el prólogo. La inteligencia artificial cuenta cómo se hizo con el control. Ha sido gracioso leerlo imaginando que tiene la misma voz que GLaDOS, además de las referencias a Terminator y HAL. El capítulo 1 comienza 400 años después. Ya veremos si es una buena lectura u otra para olvidar.