Biografía

¡Hola, buenas!
Soy Alejandro Ruiz Rodríguez, aunque rara vez me presento como Alejandro sino como Álex. Llevo haciéndolo desde el 2009. Ese año fui a México y en uno de los sitios que me hospedé en la capital tan sólo los empleados hablaban español. Los huéspedes eran alemanes, franceses, canadienses, italianos... La J de Alejandro no existe en el alfabeto italiano, por ejemplo, y noté que era más sencillo para todos ellos llamarme Alex, por familiaridad sonora y por ser más corto.

Llevo desde el 27 de enero de 1982, día en que nací, viviendo en el Barrio de La Plata, en Sevilla. Tiene mala fama (de hecho SEUR no entra para entregar ni para recepcionar), está abandonado por la Administración (como todos los de esta ciudad) y ni siquiera los que viven en el barrio saben realmente como se llama. Sin embargo es un barrio tranquilo y bien comunicado. Estoy muy a gusto residiendo en el.

La Educación Primaria (EGB) la hice en Ruemy, en el barrio vecino de El Cerro del Águila. La Secundaria (BUP y COU), en Altair, en el barrio vecino de Juan XXIII. Allí me decanté primero por la opción de Letras Mixtas con Informática los tres primeros años para pasar a Letras Puras el cuarto y último.

A la hora de elegir Estudios Universitarios mis opciones eran:
1. Humanidades.
2. Filología Inglesa.
3. Archivística (que se daba en Osuna).
Me decanté por la Licenciatura de Humanidades en la Univesidad Pablo de Olavide porque tenía todo lo que estaba buscando, incluyendo cuatro cursos de Inglés y la especialización en Gestión, Administración y Técnicas Informáticas para Archivos, Bibliotecas y Bases de Datos. Además de eso tenía dos cursos de Filosofía, varios de Historia y Geografía, Antropología, Psicología y otras asignaturas. Para mis créditos de Libre Configuración elegí asignaturas de Trabajo Social y Educación Social como Psicología Cultural y Psicología de la Comunicación, complementos útiles para mi formación humanística.

Dado que tras mi Licenciatura hice Formación Profesional para trabajar como Técnico Informático hay quien ha insinuado que mis estudios universitarios fueron innecesarios. Nunca he compartido esa opinión. El jefe de estudios de Altair decía que lo hacía falta en esta época era saber Informática e Inglés. Humanidades me proporcionó cuatro cursos de Inglés (y sólo en el primero se nos permitió usar el español) y varias asignaturas de Informática. El resto de formación necesaria la conseguí después, y fue sobre todo relacionada con hardware. Con respecto a software ya me había formado en y durante la Universidad. Otra herramienta, yo diría que la más importante en mi vida laboral, que me proporcionó mi Licenciatura fue la Empatía. Nuestra profesora de Filosofía y madrina de nuestra promoción, la Doctora Cinta Canterla nos dijo en su última clase en el último curso si durante estos cinco años nosotros, el profesorado de Humanidades, no hemos sido capaces de enseñaros Empatía, de observar a una persona y saber como se siente, de entenderla, entonces hemos fracasado, como profesores y como personas.

No fracasaron. La Empatía me ha sido una herramienta útil, sobre todo dada la inmensa disparidad de clientes a los que he atendido (ver habilidades). También tiene su lado negativo. Hay mentes en las que NO apetece entrar. Hoy día se les denomina personas tóxicas. Aprendí rápidamente a bloquear el desagrado que me causan ese tipo de personas y mantener un ambiente de cordialidad y amabilidad muy a pesar de todo.

Poco después de completar mi formación como Técnico en Operaciones de Sistemas Informáticos empecé a trabajar para mi primera empresa, una en la que estuve más de una década. Entré en una época en la que había mucho trabajo y estaba creciendo mas luego vino la crisis y empezó a recortar hasta que sólo quedé yo como técnico. Finalmente tuvo que echar el cierre. Desde entonces he estado trabajando para distintas empresas y adquiriendo más experiencia y habilidades. Para cuando escribo esto hace tres días que he terminado un contrato y estoy en búsqueda del siguiente. Los datos concretos de todo esto están en la parte de Curriculum Vitae.

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Con respecto a la parte cultural empecé a tontear con la Poesía en Altair. Allí el profesor de Literatura tenía una biblioteca y un grupo literario formado por sus alumnos. Algunos de ellos llegaron a ganar certámenes poéticos importantes pero aparte de un poema y una reseña en la revista interna del Instituto no llegué a publicar nada más, por timidez. Aquel profesor, que también era editor, me propuso sacar una plaquette con mis primeros poemas, con seudónimo si quería pero no acepté. La principal razón, como he dicho, era mi timidez. La segunda es que yo notaba que aún estaba demasiado verde. Viéndolo en perspectiva, dos décadas más tarde, veo que seguramente yo estaba totalmente equivocado y debí haber dado ese paso. De todas formas fue mi decisión y no me arrepiento.

En la Universidad fui uno de los organizadores de la Semana Cultural del curso 2001-2002, y propuse, organicé y fui jurado de un Certamen de Poesía y Relato durante ese mismo curso. Sin embargo ni había ambiente literario ni logré crearlo en el Campus. Vale, había un grupo de Teatro, pero nunca ha sido un género de mi interés. Lo único que conseguí en los dos últimos años fue empezar a interesarme por la fotografía digital, a pesar de que aún estaba en sus inicios.

Durante unos años leí y escribí poco. Mi trabajo me requería mucho tiempo y a mí me requerían cada vez más responsabilidades. El tiempo libre lo pasaba con familiares y amigos, no quedaba mucho  hueco para el Arte. Tan sólo participé en una publicación conjunta.

A finales de 2008 me incorporé al grupo Baratillo Joven, el cual dependía de Noches del Baratillo, la entidad literaria más antigua en activo de Sevilla. Volví a escribir, empecé a recitar y también a editar libros de poesía. En 2011 los miembros del grupo tomamos diversos caminos. Algunos formamos la Asociación Di-Fusión-A2. Baratillo Joven no era un grupo oficial, ni siquiera estaba recogido en los estatutos de Noches del Baratillo, no podíamos realizar trámites (como reservar una sala en un Centro Cívico por ejemplo) y nos limitaba al ser puramente literario. Di-Fusión-A2 abarcaba más artes como la Música o la Pintura, respondía a nuestras inquietudes creadoras y nos abría nuevas puertas como entidad independiente.

Di-Fusión-A2 funcionó mejor de lo que esperamos. Llegamos a ser más de 30 socios en la asociación a nivel nacional más algunos socios en América. Tuvimos una intensa agenda de actividades (recitales, presentaciones, ciclos) que no se limitaba a Sevilla ni por asomo y publicamos una docena de libros. Del diseño de la mayoría de ellos se encargó mi sempiterna cómplice, Saray Pavón, artista polifacética que conocí en mis tiempos universitarios. Yo me encargué de la maquetación de casi todos ellos usando software libre (Scribus y Gimp principalmente). Aunque participé con mis escritos en algunos de ellos seguí sin sacar libro propio. Me atraía más ayudar a los demás a cumplir sus deseos literarios que intentar algo que aún seguía sin atraerme.

Con el tiempo Di-Fusión-A2 se fue enfriando a la par que nacía una nueva entidad: La i Crítica, asociación en la que finalmente nos abríamos a todas las artes. Esa apertura queda plasmada semestralmente en La i Libro-Revista, publicación de un centenar de páginas a todo color de cuya maquetación se encarga A. Moreno. Yo escribo tanto para la Web como para la Libro-Revista pero aún sin la intensidad ni regularidad de antaño. Mi principal foco creativo actualmente es la Fotografía, además de tareas variadas dentro de ambas asociaciones, que para eso soy el Factótum.

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Y hasta aquí todo, por ahora...
Los detalles concretos sobre mi formación, experiencias laborales, actividades artísticas y demás los encontrarás en sus respectivas secciones dentro de esta Web.