lunes, 8 de agosto de 2016

El neuromante mnemónico incompleto


Una de mis pasiones es Ghost in the Shell. Vi las dos primeras películas, luego las dos temporadas de Stand Alone Complex, a las cuales siguió la película de Solid State Society. Como viene siendo habitual les dio también por las precuelas, así que recientemente salió la serie Arise (4 capítulos) y una película llamada de The Rising que dicen hace de precuela de la primera película, la de 1995 (ni de coña).

También vi un manga que salió el mismo tiempo que los capítulos de Arise. En cuestión de manga me falta por ver los originales, que van de 1989 a 1997, pero ya caerán, no hay prisa. De Arise también me falta un quinto capítulo, Pyrophoric Cult, pero como lo hicieron para que sirviese de puente entre The Rising y el cuarto capítulo de Arise tiene una prioridad nula. La misma prioridad tienen dos películas que son resúmenes de la temporada 1 y 2 respectivamente de Stand Alone Complex. No añaden nada, así que no las voy a ver. Me falta también, obviamente, la próxima película que se estrenará en abril del año que viene con actores reales.

El caso es que me enteré que los hermanos Wachowsky, directores de la trilogía Matrix, habían reconocido la influencia de Ghost in the Shell en dichas películas. También leí que tanto Matrix como Ghost in the Shell tenían como influencia una novela de William Gibson, considerado el padre del cyberpunk. Dicha novela es Neuromante.

En la descripción de dicha novela se puede leer:
"Un futuro invadido por microprocesadores, en el que la información es la materia prima. Vaqueros como Henry Dorrett Case se ganan la vida hurtando información, traspasando defensas electrónicas, bloques tangibles y luminosos, como rascacielos geométricos. En este espeluznante y sombrío futuro la mayor parte del este de Norteamérica es una única y gigantesca ciudad, casi toda Europa un vertedero atómico y Japón una jungla de neón, corruptora y brillante, donde una persona es la suma de sus vicios."



Así a bote pronto pintaba estupendamente mas en realidad me ha defraudado por lo siguiente:

-Velocidad. El primer capítulo es para ponernos en contexto, aunque con muchas dificultades. Básicamente contratan a Case en Chiba (Japón) para hacer un trabajo. A continuación van al este de Norteamérica y en menos que canta un gallo ya lo han realizado. Sorpresa, al llegar a ese punto no llevas ni un tercio de la novela. Resulta que eso era un paso previo, que el contrato es más largo y complejo de lo que se esperaba. Van a otros sitios antes de llegar al escenario final pero cuando llegan a dicho lugar y comienza el plan final estás todavía a mitad de novela. Todo ha ido muy rápido pero a partir de ahí todo va exageradamente lento. La novela me duró dos días. El primero llegué feliz y cándidamente hasta la mitad, el segundo fue un suplicio para terminar de leerla pues no avanzaba la historia.

-Efecto Gourry. Lo llamo así por Gourry Gabriev, uno de los personajes de Slayers. Uno de las funciones de ese personaje es no saber nada sobre la historia ni cosmología de la realidad en la que se desarrolla Slayers, lo cual fuerza a que otros personajes tengan que explicárselo y con ello también se entera el público. No tiene porque haber un personaje así. Arthur C. Clarke incluía capítulos en sus novelas que no eran más que puras explicaciones, ni acción ni diálogos, pero te servían para entender lo que sucedía y lo que estaba por venir. En este caso no hay apenas nada. Hablan del Ensanche, de la Matriz, de Microsofts, de implantes que nunca se llega a saber que función tienen y nadie dice nada ni se incluye alguna explicación. Me sentí como Gourry, no tenía ni idea de como funcionaba el mundo por el que se iban moviendo los personajes salvo que en esta ocasión no había nadie para las explicaciones, ni siquiera el narrador. He encontrado más detalles en la Wikipedia sobre los objetos que usan y para que sirven que en la propia novela, con eso lo digo todo. Por lo que he podido averiguar es bastante posible que todas esas explicaciones las diese en obras anteriores, pero si estoy leyendo su primera novela no debería dar por hecho que he leído sus cuentos anteriores y que entiendo toda esa terminología exclusiva de su universo interior.

-Aquí está Johnny. Tres años antes (1981) de Neuromante William Gibson escribió un cuento llamado Johnny Mnemónico, que a algunos os sonará por la película de 1995 protagonizada por Keanu Reeves que tan poco se parece a la historia original. Pues bien, durante la lentitud de la segunda mitad del libro Molly le cuenta a Case el epílogo de dicha historia dado que ella era parte de la misma. Con lo de epílogo me he quedado corto; primero pone a Case en antecedentes porque él no conocía a Johnny de nada y luego pasa a contarle todo lo que había pasado después y como había acabado el tema. El cuento en si no era precisamente corto, sino de 160 páginas, 66 menos que la propia Neuromante. ¿Qué necesidad había de meter un resumen y un epílogo de otra obra? ¿Acaso no sabía que escribir para que no se le quedase corta la novela? En ese punto me daba igual Johnny, el pasado de Molly y demás parafernalia. Estaban en el final, quería que terminasen lo que estaban haciendo, no que se pusiera a charlar sobre algo que no venía al caso.

-Arma de Chéjov. Es un principio dramático postulado por Antón Chéjov, por el cual cada elemento en la narración debe ser necesario e irremplazable, o bien no aparecer. En Neuromante William Gibson se burla de este principio y del lector. Hay un objeto que está ahí desde el principio de la novela y que acompaña al protagonista a lo largo de ella. No parece tener un fin claro, pero imaginas que en algún momento será usado. De hecho de vez en cuando te recuerdan que ese objeto está ahí... pero no, no llega a usarse, no al menos de manera necesaria. Bien podría no haber mencionado nada de ese objeto en vez de estar mareando al lector. Lo que consigue es que parezca que su único fin era añadir unas cuantas líneas más a la novela.

-Final abrupto. Cuando finalmente se consigue el objetivo el final se despacha en un par de páginas. No se sabe que pasa con muchos de los personajes e incluso del propio protagonista se ocupa en un solo párrafo. De Molly no se sabe nada, pero...

-Otra vez Johnny. Molly reaparece en una obra posterior y vuelve a hacer lo mismo que con lo de Johnny, sólo que esta vez cuenta el desenlace de la historia de Case.



Sinceramente, entiendo que la primera novela de un escritor acostumbrado a cuentos cortos no sea una maravilla, pero es la más conocida de Gibson, se llevó los premios Nebula y Hugo a la mejor novela del año, así como el premio Philip K. Dick al mejor trabajo original. Además en el 2005 la revista Time la incluyó entre las 100 mejores novelas escritas en inglés desde 1923, aparte de ser el arquetipo del cyberpunk. El mismo autor dijo sobre su novela "I'd buy him a drink, but I don't know if I'd loan him any money" (le pagaría una copa pero no sé si le prestaría dinero), además de llamarlo "libro de adolescente". En su mente estaba escribir una novela en tres o cuatro años pero sólo le dieron uno y la gran sombra de Blade Runner le sobrevolaba. De hecho vio dicha película cuando llevaba escrito el primer tercio y al final acabó reescribiendo los dos primeros tercios una docena de veces por miedo a perder la atención del lector, lo cual sucede desde el principio ante el choque cultural que se desarrolla desde la primera página y a las dos velocidades del libro. Reconoce que escribió con un "ciego terror animal". No veo el terror por ningún lado. Parece tener muy claro de que va todo y lo va desarrollando con rápidez (e ineficacia) hasta que llega a la mitad de la novela, se atasca y todo se vuelve farragoso, llegando incluso a tirar de una obra anterior para rellenar páginas, porque no se le puede llamar de otra manera. Supongo que a los lectores de sus obras anteriores les gustaría saber porqué Molly estaba metido en todo ese jaleo en vez de al lado de Johnny, pero a mi me pareció aún más que superfluo. Estorba, molesta gran parte de la segunda mitad del libro.

No ha sido una lectura agradable. No ha sumado nada a lo que ya sabía de Ghost In The Shell y Matrix. No la recomiendo y seguramente no vuelva a leer nada de este autor. Me parece una "novela" totalmente sobrevalorada y pésimamente ejecutada.

En fin, a ver si encuentro esos mangas de Ghost in the Shell que tengo pendientes...

lunes, 1 de agosto de 2016

La película de Schrödinger


El año pasado, 23 años después de la Expo 92 de Sevilla, se reabrió la sala IMAX del Pabellón de Canada. Una mente privilegiada dijo entonces con toda su osadía, orgullo y supina ignorancia que la primera película 3D de la Historia se había emitido allí. Normalmente me suelo quedar calladito pero esa vez le respondí que la primera película en 3D era de 1922, así que menos lobos, Caperucita.

La primera patente de cine en 3D es de 1890, pero era algo experimental y no apto para uso comercial. Hubo otras patentes y pruebas en 1900 y 1915, pero nada que se pudiera calificar de película.

La primera película en 3D proyectada en un cine, en el del Hotel Ambassador de Los Ángeles, fue The Power of Love, de los cinematógrafos Robert F. Elder y Harry K. Fairall. Fue el 22 de septiembre de 1922 y se usaban las gafas de dos colores que todos hemos visto (y tal vez usado) alguna vez, con una excepción. Las actuales son rojas y azules, mientras que aquellas eran rojas y verdes como la de la imagen que encabeza esta entrada.

Lo que me ha llamado la atención de esta película (aparte de su fecha de estreno) era que también fue la primera en tener dos finales distintos. La audiencia tenía la opción de ver el final por una sola lente, por la roja o por la verde. En un caso veían un final trágico y en el otro un final feliz. En mi caso si tuviera la oportunidad (que va a ser que no porque la película original está perdida) no cerraría los ojos y vería los dos finales a la vez.

Sería la película de Schrödinger, habría personajes que estarían vivos y muertos al mismo tiempo, aunque Schrödinger aún tardaría 13 años (1935) en enunciar su famosa paradoja. ¿Tiene alguna relación? No, Erwin Schrödinger tenía 35 años cuando se proyectó la película, pero no hay constancia de que se proyectase en ningún otro sitio y Schrödinger nunca pisó Estados Unidos.

Simples casualidades... o tal vez no...



Imagen de cabecera sacada de Wikimedia Commons:
By The original uploader was Wittkowsky at German Wikipedia [GFDL or CC-BY-SA-3.0], via Wikimedia Commons